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Sabado, 10 Enero 2009

entre los canales de Amsterdam

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Los albañiles del siglo XVII construyeron la ciudad de Amsterdam sobre cimientos de madera, en un terreno arenoso anegadizo. Crearon un maravilloso museo arquitectónico, cuyas paredes tienden a hundirse o desmoronarse sin aviso. ¿Se puede construir una línea de tren subterráneo allí?

 Los holandeses apuestan a que sí.

 La construcción de una línea norte-sur en esta ciudad de ríos y canales comenzó en el 2003 y plantea enormes desafíos a los ingenieros holandeses, famosos por el ingenio con que resuelven los problemas derivados de las características geográficas únicas de esta ciudad.

 "Los políticos nos dijeron, 'Queremos un tren subterráneo. Estamos dispuestos a pagar por él y a sobrellevar los problemas que generarán las obras. Pero hay que hacerlo sin causar daño alguno a la ciudad", observó Johan Bosch, director del proyecto. "No queremos producir daños irreparables".

 Una solución: colgar 7.000 espejos en grupos de tres en todos los edificios a lo largo de los 3,8 kilómetros (2,4 millas) que cubriría el tren. Aparatos medidores emitirán rayos infrarrojos hacia los espejos cada hora, calibrando los reflejos, y la información recabada será almacenada en una computadora.

 La computadora emitirá una alarma si un edificio se mueve más de 0,5 milímetros en cualquier dirección.

 El sistema pone en evidencia algo que muchos residentes de la ciudad sospechaban pero no sabían con certeza: que Amsterdam es una urbe en movimiento.
 
 "Ahora sabemos que hay sectores de la ciudad que se desplazan varios milímetros cada año", manifestó Bosch.

 Las obras se deben completar hacia el 2013 a un costo de 2.400 millones de dólares. El tren podrá transportar a unas 200 mil personas diarias y le dará una nueva dimensión al transporte de esta ciudad de bicicletas, tranvías, automóviles, taxis, autobuses y embarcaciones.

 El desafío técnico más grande es construir una estación debajo de la principal terminal de trenes de Amsterdam, sin interrumpir el servicio.

 Un cuarto de millón de personas pasa por la Estación Central cada día y pocas se dan cuenta de que hay obras debajo de la terminal.

 "Tal vez sea mejor que la gente no vea esto", opinó Bert van de Zande, de Strukton, la empresa responsable de esta parte del proyecto, mientras señala las vigas que sostienen las principales columnas del edificio.

 Los obreros de Strukton cavarán una fosa de 18 metros de profundidad debajo de la estación y la conectarán al río Ij que fluye detrás de ella.

 "Será el canal cubierto más costoso del mundo", dijo Van de Zande. Una vez terminado, cuando la obra finalice, un segmento del túnel de cemento de 136 metros (446 pies) será llenado de aire y transportado hacia la fosa como un submarino. Una vez allí se lo colocará en el sitio indicado y será ensamblado con el resto del túnel.

¿Puede funcionar esto?
 "Hasta ahora hemos cumplido todos los plazos", señaló Van de Zande.

 Este año, dos taladros de siete metros (23 pies) de diámetro comenzarán a cavar un túnel.

 Los arqueólogos no ven la hora de que comiencen las obras en Damrak, sector que alguna vez fue el puerto donde el río Amstel se unía al Ij, para desembocar en el Mar del Norte. En el 1600, cantidades de barcos que regresaban de las Indias Orientales amarraron allí, convirtiendo a Amsterdam en una de las ciudades más ricas del mundo.

 Ya comenzaron las excavaciones empleando el método "caisson" (cajón hidráulico, cajón de suspensión). Se construye un caisson, o tramo sellado, encima del sector donde será emplazado. Los trabajadores operan en un bolsón de aire presurizado directamente debajo del tramo y usan mangueras y tuberías para extraer barro y permitir que el caisson descienda lentamente hasta llegar a su destino final, a 25 metros de profundidad.

 Las estaciones del tren están siendo construidas antes que los túneles, empleando un método innovador que busca minimizar el impacto en el tráfico de la ciudad. Primero construyen las paredes, después el techo. El resto de las obras se completará bajo tierra.

Siempre hay sorpresas
 Los trabajadores que cavaban para construir los muros en la estación Rokin recibieron información del sistema de espejos de que edificios en una calle vecina habían comenzado a oscilar. Luego de investigar el asunto, comprobaron que había una capa de postes horizontales en una zona donde esperaban encontrar arena.

 Resolvieron el problema colocando tubos de acero de 11 metros (36 pies), con taladros en los extremos, que picaban la madera y la extraían como si fuese aserrín, indicó Bosch.

 "No parecía prudente seguir, de modo que tuvimos que buscar otra solución. Estoy seguro de que no será la última vez que tendremos que improvisar", expresó.

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